Desde el desierto voló en dirección al sur, una garza fabricada por manos artesanas, de un material noble llamado mimbre, con ella llegaron cantos y danzas infantiles, pequeños seres que quisieron volar y volaron, llevaron mascaras y alas de mimbre, bailaron al compas de la tierra y el agua interpretadas por bailarinas que viajaron de puertos antiguos y arribaron al igual que la Garza en la ciudad de Santiago, en el centro cultural Gabriela Mistral. Donde se oyó el canto coral de voces creadoras y un relato manifiesto llamando al cuidado de nuestros elementos vitales que dan paso a las materialidades con las que trabajamos artesanas y artesanos.

Saludamos a todas las voluntades que hicieron posible este vuelo, al elenco de niños y niñas, profes, madres y padres, artista y gestoras de este montaje escénico multidisciplinario.

En especial a las y los artesanos que crearon las diversas piezas artesanales en miniatura, las cuales fueron expuestas junto con los hermosos autómatas de oficios de artesanos y artesanas.